Pues sí, Sánchez quería dar el pucherazo
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Pues sí, era verdad de que con la llamada “ley de nietos” el autócrata Pedro Sánchez Pérez-Castejón pretendía dar un pucherazo en toda regla en las próximas elecciones generales para seguir “hasta 2031 y más allá”.
Por eso el sin vergüenza y toda su banda de lacayos ha reaccionado con furia contra la providencia de la Sala Tercera de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo, suspendiendo los efectos de una nacionalización masiva hasta que se revise si los que se están acogiendo a ella cumplen los requisitos legales para hacerlo. Que son los que establece la ley aprobada por las Cortes Generales y no los que el Gobierno amplio y publicó en el BOE mediante una simple instrucción ministerial a espaldas del Congreso.
Los insultos “salvapátrias”, “conspiradores”, “lobos solitarios”, insólitamente proferidos desde la mesa del Consejo de Ministros contra los magistrados del alto tribunal revelan un estado profundo de frustración y rabia ante la evidencia de que la maniobra ha descarrilado y con ella una de las últimas trampas preparadas por Sánchez para revertir el descalabro en las urnas, por mucho que José Félix Tezanos Tortajada, otro de sus correveidiles, manipule las encuestas para justificar el “ya lo dijo el CIS”.
Hay que tener muchas tragaderas para aceptar que tienen los mismos derechos de voto en las elecciones generales los que viven y trabajan en España que los que habitan en el extranjero, son nietos o bisnietos de gente que abandonó voluntaria u obligatoriamente España entre 1936 y 1955, e incluso en el Siglo XIX, que no piensan venir nunca, ni siquiera de turistas, y que muchos no saben ni colocarla en el mapa. Estos, por mucho que se empeñe Sánchez, no son “residentes ausentes” son gentes que nunca han estado en España. Por eso, como ha declarado Josep Borrell Fontelles: “Voto y nacionalidad no van juntos. Si uno no pisa España, ¿por qué........
