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El porqué de las cosas

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06.09.2026

Betancourt, el magnate investigado por 'blanqueo' convertido en el socio energético de Trump en Venezuela

No voy a hablar de cómo tratan los islamistas en sus países, a las mujeres, a los homosexuales, a los ateos, o a aquellos creyentes que profesan una religión diferente a la suya, porque para eso está la Wikipedia y YouTube, donde a veces vemos imágenes que no sabemos si corresponden a una boda musulmana, o, por querer pensar bien, a una primera comunión católica ´exotica´.

Tampoco voy a hablar de cómo viven y actúan los islamistas cuando se instalan fuera de sus países de origen, ya que para eso están las hemerotecas.

Tampoco voy a escribir sobre cómo actúan los chinos en China, porque ni lo sé ni me importa en este momento, pero como de algo tendré que escribir hoy, lo voy a hacer sobre cómo se comportan los chinos cuando emigran a otros países de cultura diferente a la suya.

Los chinos que he conocido en España, y han sido muchos a través de los años, se caracterizan por ser personas amables, emprendedoras, trabajadoras y limpias, que viven la vida con arreglo a sus costumbres y tradiciones, desde el respeto -sin resquicio- a las costumbres y cultura del país que los ha acogido.

Los chinos fuera de su país no se dedican a tratar de imponer sus creencias y tradiciones a nadie, ni mucho menos a hacer proselitismo.

Los emigrantes chinos no siembran el pánico entre la ciudadanía del país que les brinda su hospitalidad, mediante la comisión de atentados terroristas y asesinatos indiscriminados de la población civil........

© Periodista Digital