menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

No me cuentes tu vida. ¿Y mi final?

20 0
21.08.2026

Hay historias que simplemente leemos y hay otras en las que, de alguna manera, acabamos viviendo. Mundos a los que regresamos cuando necesitamos escapar durante unas horas del nuestro, personajes que terminan resultándonos extrañamente familiares y tramas que permanecen en nuestra cabeza mucho después de haber cerrado un libro. La ficción puede ser entretenimiento, pero también refugio, evasión, consuelo y ese espacio feliz y seguro al que volver cuando fuera las cosas no marchan demasiado bien.

Para millones de personas, Poniente ha sido uno de esos lugares. También Temerant, el mundo en el que Kvothe decidió contarnos su historia, o el Tokio de Nana Osaki y Nana Komatsu, atravesado por la música, el amor, la amistad, las rupturas y esa incómoda sensación de descubrir que hacerse adulto no se parece demasiado a lo que imaginábamos. Universos completamente diferentes que comparten algo fundamental: llevamos años, en algunos casos décadas, esperando regresar a ellos.

Y no estamos hablando precisamente de pequeños fenómenos de culto. Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin, ha vendido decenas de millones de ejemplares en todo el mundo, una popularidad multiplicada después por el fenómeno planetario de Juego de tronos. Crónica del asesino de reyes, de Patrick Rothfuss, ha superado los diez millones, mientras que Nana, de Ai Yazawa, supera los 50 millones de copias en circulación pese a llevar detenida desde 2009.

Relacionado con este tema

¿Cuándo acabará George R.R. Martin el nuevo libro de 'Juego de Tronos'? Todo lo que se sabe sobre el final de la saga

Javier Mercadal Serrano

También hay algo llamativo cuando miramos las fechas. Juego de tronos, primera entrega de Canción de hielo y fuego, apareció en 1996. Nana comenzó a publicarse en 2000. El nombre del viento llegó en 2007. Son historias nacidas alrededor del cambio de milenio que continúan formando parte de la conversación cultural varias décadas después.

Y eso significa algo mucho más importante que cualquier cifra de ventas: hemos crecido con ellas.

Hay lectores de Nana que eran adolescentes cuando conocieron a sus protagonistas y que hoy tienen hijos. Personas que descubrieron a Kvothe en 2007 siendo estudiantes y que casi veinte años después siguen esperando conocer el final de su historia. Lectores que entraron por primera vez en Poniente mucho antes de que existiera una adaptación televisiva y otros millones que llegaron después gracias a ella.

Queremos saber qué........

© Público