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Flores amarillas para Gramsci

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17.08.2026

Turi es el pequeño pueblo de María Luisa, una de las activistas más comprometidas y generosas que conozco en Barcelona. Cuando ella y su compañera Fabiana nos invitaron a su casa, acepté como una manera de desconectar en agosto y de celebrar la amistad.

Mientras preparaba mis cosas, traté de pensar qué sabía de aquel rincón del sur de Italia, cerca del Adriático. El nombre me sonaba ligeramente, pero tardé en conectarlo con algo concreto. Hasta que llegó: Turi era el pueblo en el que estuvo encarcelado Antonio Gramsci.

Mi primer encuentro con Gramsci tuvo lugar en Tucumán. Yo era hijo de un abogado asesinado por la dictadura militar argentina y acababa de ingresar a la Facultad de Derecho. A través de uno de mis primeros amores de juventud, cayó en mis manos una compilación de artículos que Gramsci había escrito a mano, burlando la censura, durante su reclusión en las cárceles de Mussolini.

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