La incertidumbre sobre el cambio de ciclo
Con las elecciones en Extremadura, se ha iniciado el ciclo electoral hasta los comicios autonómicos y municipales y, si no se adelantan, las generales de 2027. Al refuerzo de las derechas, con la mayoría relativa del PP y el ascenso de VOX, se añade el batacazo del Partido Socialista y el éxito de Unidas por Extremadura.
Esta candidatura de la izquierda alternativa -Podemos, Izquierda Unida y Alianza Verde; Movimiento Sumar no existe en la región- casi ha duplicado su representación parlamentaria -de cuatro a siete escaños-, remontando la trayectoria descendente de la última década. Por un lado, su ampliación electoral se ha derivado del descrédito de la dirección socialista, con una parte de su base social que se ha desplazado a esta candidatura a su izquierda -aunque la mayoría de su pérdida ha ido hacia la abstención-. Por otro lado, su incremento ha sido debido a la prologada trayectoria unitaria, su fuerte arraigo social, su adecuado liderazgo y la firmeza transformadora de su proyecto político. Son rasgos difícilmente repetibles.
Los próximos meses vamos a asistir a una sucesiva competición en otros tres territorios: Aragón, Castilla y León y Andalucía. Ya no contaremos solo con estudios demoscópicos, sino con voto real, que en esas zonas parece que van a propiciar una gobernabilidad derechista. Aunque cada una tenga sus particularidades, irán expresando algunas tendencias socio-electorales generales. Lo que se ventila es el carácter del nuevo ciclo político, aunque se mantiene la incertidumbre sobre su sentido, regresivo o progresivo, con una dura pugna sociopolítica y cultural. Existe una actitud contradictoria en la gente progresista, entre la fatalidad y la esperanza, entre la decepción pasiva y la voluntad democratizadora. Digamos que hay incertidumbre sobre el cambio de ciclo institucional.
A pesar de toda la ofensiva política, judicial y mediática de las derechas contra el gobierno de Sánchez y el desgaste de credibilidad del Partido Socialista por la corrupción y el acoso machista en sus filas, añadida a la escasa gestión transformadora del Ejecutivo, se puede decir que todavía no es irreversible la victoria de las derechas. Hay partido, aunque cada vez más agónico.
El primer factor que puede posibilitar el freno a la ola reaccionaria, conectar con las perentorias demandas sociales y contrarrestar la tendencia de cierta desafección hacia el gobierno de coalición y sus socios, es un impulso reformador, socioeconómico y democrático, del Gobierno. No obstante, esa expectativa es poco consistente ya que mantiene un frágil apoyo parlamentario y está empeñado mayoritariamente en un simple continuismo gubernamental.........© Público
