¿Derecho a morir o derecho a vivir después de la violencia?
¿Qué hacer cuando una mujer pide la eutanasia por las secuelas de la violencia machista? Varios medios han contado la historia de Ainhoa Caballero, de 28 años, jefa de cocina de un hospital. En 2024 relata que la segunda agresión de su expareja casi acaba con ella. Golpes. Estrangulamiento. La cabeza contra el suelo. Resultado: hemorragias intracraneales. Fracturas en la base del cráneo, la mandíbula y las costillas. Parálisis facial. Pérdida profunda de audición. Acúfenos. Pérdida del olfato y del gusto (imprescindibles para su trabajo). Vértigos. Cefaleas. Problemas de memoria. Dolor continuo. Estrés postraumático.
Además de todo esto, Ainhoa ha aguantado la dificultad para acceder a ayudas. Una trabajadora social sostuvo que no puede pedirlas por trabajar (no le conceden la incapacidad total) y porque no tiene pinta “de maltratada”. O sea, o te dejan en una silla de ruedas o muerta, o nada.........
