Elogio del desapego
Es un hecho; nos pasamos la vida imitando, desde que tenemos uso de razón, quizás antes. Después, de adultos, nos miramos de reojo y acabamos opositando a inspectores oculares, vigilantes y censores: ojo con destacar, ojo con no hacerlo, ojo con sumergirte en la corriente, ojo con remar en contra.
La vida hace estragos, pero a veces nos encargamos de agriarla y volvernos extraños, y de ahí tantos pleitos y refriegas sociales y familiares.........
