Irreversibilidad
Mientras el mundo sea reversible todo tiene un remedio, podremos contar con el perdón para nuestros experimentos fallidos y tendremos siempre nuevas oportunidades. Donde mejor se comprueba que esto ya no es así es en la crisis climática y sus fenómenos asociados. La profundidad de nuestra intervención (y de nuestras omisiones) en la naturaleza ha alcanzado una dimensión tan profunda que tal vez estemos rebasando los umbrales críticos a partir de los cuales la reversión no es posible.
Esta es la razón por la que hoy estamos obligados a anticipar los resultados de nuestras intervenciones, ya que para muchas de ellas no habrá ni perdón ni una segunda oportunidad. El clásico método de ensayo y error funcionaba cuando era posible volver a la situación anterior al error, pero apenas vale cuando hablamos de equivocaciones fatales; el aprendizaje tras los errores, si llega, lo hará siempre demasiado tarde, cuando no haya nada sobre lo que corregir. Es una verdadera irresponsabilidad confiarlo todo a una reparación a posteriori. Los daños irreversibles se producen a partir de un determinado punto (tipping point) tras el cual yo no hay retorno. Y todo indica que estamos cerca o hemos sobrepasado ya ese límite crítico de la irreversibilidad en diversos asuntos: cambio climático, desarrollo tecnológico, inestabilidad financiera, epidemias. Hay cosas significativas que han dejado de existir y no parece que las vayamos a recuperar: cierta biodiversidad, veranos suaves, niveles del mar, glaciares, todas ellas muy relevantes para nuestro modo de vivir, que nos mantenían protegidos frente a determinadas enfermedades, riesgos e inquietudes.
Algunas de las catástrofes que vivimos nos enfrentan a este tipo de situaciones dramáticas donde el control y la reversibilidad son muy limitados. Disponemos de una cierta capacidad de intervención puntual, pero apenas sobre el contexto en el que se inscriben esas crisis. De alguna manera han escapado de nuestro control, no........
