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Elecciones en Hungría: mal trago para vox

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14 de abril 2026 - 03:08

En Bruselas celebran el triunfo de Peter Magyar en las elecciones de Hungría, pero en la calle Bambú de Madrid, sede nacional de Vox, no tienen motivo de celebración. Bruselas pierde de vista a Viktor Orban, un primer ministro que no dejó de crear problemas en la UE durante los 16 años de mandato. Por su estrecha relación con Putin, tanto que se le ha acusado de filtrar información sensible de los debates internos de las instituciones europeas al mandatario ruso; también era problemático por su también estrecha relación con el siempre preocupante Trump, más la falta de respeto a las señas de identidad de la UE, más el intervencionismo antidemocrático en la justicia de su país… Orban ha sido un eterno dolor de cabeza para los gobiernos europeos. Por otra parte, ha sido impulsor de varios de los partidos de ultraderecha que han subido como la espuma en la UE.

En España apoya sin fisuras a Vox, se considera amigo de Abascal y se da por hecho que ayudó al presidente de Vox a conseguir préstamos millonarios de un banco de su país para financiar –legalmente– campañas electorales del partido. Independientemente de los asuntos monetarios, Orban ha sido también el padrino de Vox y Abascal en su integración en el grupo parlamentario europeo Patriotas, que se creó en esta legislatura europea impulsado por Orban, que abandonó el PPE del que formaba parte su partido Fidesz. Patriotas incluye entre otros al Agrupación Nacional de Le Pen que preside Jordan Bardella, el Fidesz de Orban, La Liga de Italia de Salvini –pero no el Fratelli de su colega Georgia Meloni– y a Vox. Y en Patriotas por Europa figura como observador el Likkud, el partido del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.

Para Vox, que Orban pierda el Gobierno es muy mala noticia. Podrá mantener la influencia en su país, en Hungría, pero no en Europa. Su sustituto, Peter Magyar, conservador, formó parte de Fidesz hasta que hace dos años rompió con Orban por discrepancias ideológicas y políticas y creó su propio partido, Tisza. Integrado en el PPE – donde el PP español es el partido mayoritario- el que será nuevo primer ministro húngaro tendrá como compañero de grupo en España al PP y a Núñez Feijóo.

El relevo en Hungría se produce cuando en el próximo año y medio se celebran varias elecciones, entre ellas las generales. Es además un momento muy delicado para Vox: los sondeos no le son excesivamente favorables en Andalucía y han trascendido las tensiones internas que afectan a las más importantes figuras del partido. O, al menos, a las que contaban con mayor apoyo popular. Con la excepción de Santiago Abascal, que no manda tanto, pero tiene respaldo social, sobre todo entre los jóvenes y los sectores más castigados por el sanchismo.

Hungría no es un país cercano a España, ni histórica ni culturalmente hablando. Pero el cambio de gobierno con Peter Magyar puede afectar al futuro político de los españoles.

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