Sánchez, desatado
El 29 de noviembre no elegimos solo quién nos va a gobernar, sino qué régimen queremos tener: el imperio de la ley o el imperio de Sánchez.
Decía Hayek que no hay libertad sin un Gobierno atado al imperio de la ley: limitado por reglas generales, universales, conocidas de antemano y pulidas por el paso del tiempo. Sin ellas, el ciudadano se convierte en súbdito, sometido al capricho del político de turno. Pero esas ataduras solo sirven si no se deshacen a voluntad del Gobierno.
Homero lo ilustró mejor que nadie. Para escuchar a las sirenas sin sucumbir a su canto, Odiseo se hizo atar al mástil, taponó con cera los oídos de la tripulación y ordenó que, si les suplicaba que soltaran sus ataduras, apretaran más los nudos. De la misma forma, la ley debe mantener amarradas las manos del gobernante, y las instituciones, asegurarse de que no se desate. En España, esta legislatura ha demostrado que esas ataduras son muy endebles, y Sánchez las ha ido deshaciendo una a una.
El presidente ha encontrado la manera de saltarse cualquier ley que no le........
