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Cumbre mundial liberticida y antiespañola con Sánchez a la cabeza

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Cumbre mundial liberticida y antiespañola con Sánchez a la cabeza

Con una escalofriante ausencia de escrúpulos, Sánchez está conduciendo a España por el sendero de los países totalitarios.

Pedro Sánchez pretende convertir España en una especie de "paraíso socialista" que preste cobijo, amparo y proyección a los enemigos de la Nación tanto internos como externos. Por un lado gobierna sostenido por partidos tan antiespañoles como Bildu, Junts o ERC. Por otro, se alía con lo peor de la extrema izquierda en el plano internacional, líderes populistas y autoritarios, de pasado violento, exconvictos por delitos de sangre y corrupción, lo peor de lo peor en la escena política mundial, todos ellos fervientes admiradores del régimen genocida de Xi Jinping y de la Rusia de Putin. Todos ellos también declarados enemigos de la España que llevó la civilización a América, liberó a los pueblos indígenas, se mezcló con la población local y facilitó un salto de siglos en términos no solo científicos y culturales sino más aún humanitarios.

Toda esta gentuza con Pedro Sánchez como referente europeo presume de estar en el lado correcto de la historia, pero se trata más del lado correcto de los terroristas, de los corruptos, de los enemigos de la libertad, del progreso y de la humanidad. Y si Sánchez es un referente para ellos es porque el líder socialista español hace gala de un antiespañolismo feroz y les recuerda vivamente a ellos en materia de corrupción porque todo está podrido a su alrededor. El aquelarre supuestamente progresista organizado por Sánchez en Barcelona con la presencia de Lula da Silva, Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum entre otros es una exhibición de unidad de los esbirros de China en Latinoamérica y Europa, una feria antiliberal, antidemocrática y antieconómica, un certamen de liberticidas unidos por el siniestro Grupo de Puebla, una convención de enemigos de sus propios pueblos.

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Pretenden erigirse en una alternativa a Donald Trump, pero eso no es más que una excusa para defender regímenes terroristas como el de Irán y a los grupos terroristas financiados por los ayatolás. Hablan del derecho internacional quienes pisotean los derechos de sus ciudadanos y no respetan las leyes de sus países, quienes legislan en contra de las libertades y cuyo objetivo es saquear las arcas públicas en su propio beneficio. Y están crecidos. Las formas del presidente de los Estados Unidos son su principal herramienta propagandística, la palanca con la que seducir a esa parte de la opinión pública que ignora qué clase de regímenes operan en China, Rusia o Cuba.

Con una escalofriante ausencia de escrúpulos, Sánchez está conduciendo a España por el sendero de los países totalitarios, de los que carecen de la más mínima noción de seguridad jurídica, de los que desprecian la libertad en todos los ámbitos, del político al económico pasando por el personal. En ese lado de la historia no están los cubanos que piden auxilio, pan y libertad, ni los venezolanos que quieren votar en unas elecciones libres y democráticas en esa Venezuela que representa María Corina Machado. Ni la mayoría de los europeos.

Sánchez recibe en Barcelona con los brazos abiertos a un sujeto como Gustavo Petro, que además de terrorista fue uno de los "observadores internacionales" pagados por la Generalidad golpista para validar el referéndum del golpe de Estado separatista. A Claudia Sheinbaum, fiel representante del indigenismo más falso, tronado y estúpido. A Lula da Silva, encarcelado en su país por corrupto y excarcelado por tecnicismos legales. En fin, lo peor de cada país, pero en franca sintonía con el perfil de Pedro Sánchez.

Esquerra Republicana de Catalunya


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