Volver a sonreír en Orriols
Los futbolistas del Levante UD celebran un gol.
Lo futbolístico, como lo escolar, se mide por cursos. El año natural agrupa el final de uno y el inicio de otro, y suele estar plagado de contrastes. Más si cabe para el Llevant UD, en plena transformación societaria y estructural. Con la trágica ‘Barrancà’ en la retina, el Llevant estrenó 2025 con un 0-0 en Cádiz, en mitad de la tabla pero con dos partidos aplazados. La progresión del equipo, cimentada sobre la regularidad en Orriols, permitió llegar a Burgos, junto a miles de levantinos, con opciones de ascenso directo. El final feliz, cristalizado con el ‘xufo’ de Carlos Álvarez sobre la bocina, mas un punto de fortuna en algunos partidos, confirmó aquel vaticinio de Calero («todo va a salir bien»), que no funcionó en Primera.
El ascenso representó una catarsis, tras unos años nefastos. Al frente de la mejor plantilla, Calero supo motivar al vestuario y al entorno para cambiar un ciclo de pesimismo. Y es que la coyuntura de la que se quería escapar era demoledora:........
