De regreso a ningún lugar
El oficio de ser extranjero. Reflexiones sobre el viajar
Barcelona, 2026, 72 pp.
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El anhelo de viajar nunca se apaga. Desplazarse para conocer; moverse para descansar; buscar en tierra extraña lo que la propia nos niega; marcharse expulsado de la patria que uno ama. “La idea de viajar me da nauseas” (Pessoa); “viajar estrecha la mente” (Chesterton); “viajar es el paraíso de los tontos” (Emerson); la vida no es más que “un viaje a través de un mundo extranjero” (Santayana).
Viajar a otro país, viajar a otra ciudad, viajar alrededor del propio cuarto, viajar dentro de uno mismo, viajar por el espacio. Nuestras raíces no son físicas, podemos desplazarnos, vagar por la ciudad como Baudelaire, viajar para encontrarnos, viajar para perdernos. “Ya vi todo lo que nunca había visto. Ya vi todo lo que todavía no vi. El tedio de lo constantemente nuevo, el tedio de descubrir, bajo la falsa apariencia de las cosas y de las ideas, la perenne identidad de todo”, escribió Pessoa. Somos, continuó el portugués, “transeúntes eternos a través de nosotros mismos”.
Roger Bartra publicó en un breve y sustancioso libro sus reflexiones sobre el viajar: El oficio de ser extranjero. Compuesto de quince capítulos (“Ir a otro lugar para regresar”, “La vida, un viaje”, “El filósofo como turista”, “Huir de la nación”, etcétera), el libro de Bartra pasa revista a las situaciones más comunes del viajero –el turista, el migrante, el exiliado– pero se concentra en una condición, la del extranjero, la experiencia de estar fuera de la propia tierra, porque Roger Bartra se asume como tal.
Dado que el Homo sapiens surgió en algún lugar de África y ahora está diseminado por el planeta, todos somos extranjeros en la tierra........
