Las raíces también se construyen
Hay debates que se resuelven con datos, otros con argumentos y algunos, sencillamente, con la experiencia. Las recientes declaraciones sobre quienes dirigimos los aeropuertos de Canarias, donde se nos tilda de "paracaidistas" y, en cierto modo, de desterrados y despreocupados, pertenecen, a mi juicio, a esta última categoría.
No suelo participar en polémicas públicas. Quienes ejercemos responsabilidades de dirección sabemos que nuestras decisiones están sometidas al análisis, la crítica y la discrepancia. Es legítimo y necesario para mejorar. Sin embargo, cuando el foco deja de situarse sobre las decisiones para proyectarse sobre las personas, creo que merece la pena reflexionar.
Lo hago porque soy una de las personas a las que alcanzan esas afirmaciones y porque tengo el privilegio de conocer bien a los ocho directores que gestionan nuestros aeropuertos.
A lo largo de mi vida profesional he aprendido que las personas se conocen realmente cuando surgen los problemas, las decisiones resultan incómodas y la responsabilidad no admite demora. Es ahí donde he visto actuar a quienes hoy están al frente de los aeropuertos canarios.
He compartido con ellos incidencias, situaciones operativas complejas, fenómenos ........
