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Los 16 años de Iván Cepeda en el Congreso: Uribe, Acuerdo Farc y paz total

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10.01.2026

Iván Cepeda llegó al Congreso en 2010, a los 48 años, con una puesta en escena simbólica: un balde, una escoba y un trapero. Su promesa era “lavarle la cara” a un Congreso manchado por los escándalos del paramilitarismo y la corrupción de los gobiernos de Álvaro Uribe Vélez. 

Y lo va a dejar después de cuatro periodos, con 64 años, luego de una cruzada de control político que lo catapultó a la candidatura presidencial del Pacto Histórico. A través de sus debates, investigaciones, y demandas, Cepeda sentó al político más poderoso de Colombia en el siglo XXI en el banquillo de los acusados en un juicio penal. Así, la izquierda premió a un político que ven como símbolo de las víctimas de los crímenes del Estado y los paras en el conflicto armado.

El filósofo salta al ruedo calificado como uno de los mejores congresistas de los últimos 15 años cargando los lastres de los casos de Santrich y Márquez, los desertores del Acuerdo con las Farc. Como senador oficialista, durante el gobierno de Gustavo Petro, fue el arquitecto de la política de paz total, que ha fracasado. Y su mirada crítica sobre la corrupción estuvo ausente mientras el Pacto Histórico les abrió la puerta a clientelas y clanes de contratistas, y durante el escándalo de corrupción de la Ungrd, en el que el gobierno presuntamente compró votos en el Congreso. 

Iván Cepeda llegó al Congreso para rebatir el legado del gobierno Uribe, la política de la seguridad democrática, darle otro tono a la oposición del Polo Democrático y buscar justicia por el asesinato de su padre Manuel Cepeda. 

Había sido docente de filosofía hasta 1994, cuando agentes del DAS en alianza con paramilitares asesinaron a su papá, senador de la Unión Patriótica. Salió y regresó del país por amenazas de muerte, y luego participó en la creación del Movimiento de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice), que hizo una fuerte oposición al gobierno del expresidente Álvaro Uribe. 

Con Uribe tuvo una confrontación personal, política y judicial, por lo menos desde 2006, que le sirvió de vitrina electoral. Ese año, la campaña reeleccionista sacó unas propagandas con el testimonio de un supuesto integrante de la UP que decía estar arrepentido de pertenecer al movimiento porque “se dedicaron a matar por matar”. La publicidad remataba así: “Está bien que usted los esté combatiendo, por eso hoy día lo apoyamos a usted con toda la que tenemos ¡Adelante Presidente!”. 

Cepeda interpuso una tutela señalando que esa publicidad era un ataque a la memoria de las víctimas del genocidio de la UP. La Corte Constitucional falló a favor de Cepeda y obligó a la campaña reeleccionista a retractarse públicamente. 

La confrontación escaló en 2008 cuando Cepeda publicó el libro “En las puertas del Ubérrimo”. El escrito resume acciones paramilitares ocurridas en la región donde está ubicada la famosa finca del expresidente Uribe. 

Uribe, por su parte, lo tildó en diferentes escenarios como “farsante de los Derechos Humanos”. “Estos señores, como Iván Cepeda, tienen derecho a maltratar la honra, a poner en peligro a cualquier colombiano. Y si a ellos se les llama la atención, si de ellos se discrepa, si ellos son controvertidos, de inmediato salen cobardemente a decir que el gobierno los está poniendo en peligro”, dijo Uribe en abril de 2008. 

El año siguiente, Cepeda hizo parte de Comisión de Derechos Humanos del Senado que visitó a exjefes paramilitares recluidos en EE.UU.. Esa gira tuvo como objetivo que los paramilitares extraditados siguieran aportando a la justicia. De ahí, Cepeda consiguió testimonios que sustentaron las investigaciones sobre Uribe y el paramilitarismo. 

Tras cuatro años de rivalidad con el presidente de la República, dio el salto a la Cámara de Representantes con 39 mil votos.

El primer discurso que dio Iván Cepeda en el Congreso el 20 de julio de 2010 continuó la línea de rebatir el legado Uribe. “El Polo Democrático Alternativo no comparte la política de seguridad democrática, que contrario a lo dicho hace pocos minutos por el presidente Uribe desde esta tribuna, ha sido fuente de masivas violaciones de derechos humanos, reconocidas por organismos internacionales e incluso por el propio gobierno”, dijo. 

Ese primer periodo en la Cámara Iván Cepeda lo dedicó a hacer control político, y empezó a ocupar un asiento en la Comisión Segunda, que no ha dejado. Es poco visible, pero clave para ascensos militares, temas de seguridad  y relaciones internacionales. 

En la Cámara se estrenó con un debate sobre el despojo de tierras en los Montes de María, habló de falsas desmovilizaciones y nuevos paramilitares en Colombia. 

Le pidió al gobierno de Santos —que en ese momento tenía esa competencia— modificar la ley para recortar el salario de los congresistas fijando un monto máximo y de manera........

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