Una familia extensa
Con frecuencia, algunos de mis cordiales lectores me regalan algunas historias como ésta que, envuelta en una sonrisa, reproduzco. Lo hago, dada la impertinente insistencia para su publicación, pese a mis reservas.
Había corrido la voz de que aquel fin de semana venía al pueblo el nuevo obispo. Las aldeanas plancharon de inmediato aquellas sayas con las dos rayas, revisaron las toquillas y pusieron al día a sus maridos y a sus hijos sobre cómo comportarse con piedad y respeto. Imaginemos 1.958.
Con escobones limpiaron lo mejor que pudieron aquellas calles en las que, las gallinas rascaban, los borricos rebuznaban, ladraban los perros, mientras los chiquillos jugaban a la billarda. Los animales vacunos fueron los más difíciles de ordenar ya que sus costumbres alimenticias a base de hierba verde, tréboles de tres o........
