A la inteligencia artificial se le ve el plumero
Convendrán conmigo que es una suerte estar vivos. Me gusta la IA, pero la pobre, que es tan lista, se equivocó en lo que decía el otro día. Mis amigos estremecieron porque al preguntar por mí, al escribir mi nombre, ella que hablaba adecuadamente de mi vida profesional o literaria, se equivocaba y decía que yo me había muerto.
Qué pena, decían mis amigos. Y yo me sentí, les confieso bastante perplejo. El bueno de un hombre, a quien no tenía el gusto de conocerlo, que llevaba mi nombre y primer apellido había sido atropellado en su bici en Santiago. Gran deportista, lo supongo, y le deseo lo mejor que creo que es el cielo. Aunque no coincidía conmigo el segundo apellido ni su edad, la IA lo reportó como auténtico.
Esa confusión de nombres y apellidos hizo que nuestra IA tan moderna, manejando gran........
