Los ojos prestados
Hace hoy justo una semana yo estaba en una comida de cumpleaños de mi cuñada, con mis hijos alrededor y la sobremesa alargándose como se alargan siempre. A esa misma hora, unos amigos míos de México estaban en el Metropolitano viendo el derbi. Ganó el Atlético dos a uno. Me mandaron una foto desde la grada con una felicidad que a mí no se me pone viendo un partido, y me hizo gracia la escena de los dos: ellos habían cruzado un océano para ver lo que aquí es una tarde de domingo, y yo estaba haciendo lo que a ellos les habría parecido el viaje.
Al día siguiente cogieron el autobús a Galicia y les tocó un día limpio, de los que aquí no damos por descontados. Y aun así me sorprendí avisando de que normalmente llueve, como si hiciera falta justificarse. Uno de ellos me miró raro y dijo que llevaba meses sin ver tanto verde junto. Así empezó una semana en la que miré mi tierra más que en todo el año.
No hay nada que le obligue a uno a fijarse como tener que explicarle a alguien lo que hace todos los días. Uno cree que conoce el sitio donde vive porque lleva........
