No a la guerra
Los acontecimientos se producen a tal velocidad que lo viejo se hace presente, lo actual deja de serlo para convertirse en futuro y éste nunca existirá porque es imperfecto. Así se puede justificar el final del ciclo que ha servido para crear, conocer, trasmitir, analizar lo que un heterónimo puede soportar sin que la crítica lo destruya. Todo tiene un fin y este se produce cuando el cansancio de la vida sea suficiente para hacerla inviable. Fue un error el “eliminar” al Viejo Milenario, hoy se ve la necesidad de “resucitarlo” para poder sintetizar en pocas líneas hechos del pasado con acontecimientos de un presente sin futuro, cuyo fin se está estructurando para controlar el caos donde el dinero y el poder determinan el principio del fin de la civilización. Comienzo considerando el bien y el mal como gemelos del odio y el amor.
Los auténticos patriotas saben que la opinión en una guerra no es la expresión de una preferencia individual, sino un acto........
