Bolivia: la ruta natural que aprendió a cerrarse sola
En el mundo debemos ser los únicos que bloquean sus carreteras y después nos preguntamos por qué nos dejan fuera del mapa… así de sencillo. Durante años Bolivia se dedicó a predicar una curiosa doctrina económica: declararse el corazón de Sudamérica mientras se empeñaba sistemáticamente en sufrir infartos logísticos.
La noticia de estos días debería hacernos reflexionar. El presidente Rodrigo Paz regresó de la Cumbre del Mercosur hablando de integración, corredores bioceánicos, hidrovías, mercados y nuevas oportunidades para Bolivia. Por primera vez en mucho tiempo, el país parece mirar hacia afuera con la intención de conectarse al mundo y no de encerrarse en sus propios conflictos.
Sin embargo, la pregunta sigue siendo inevitable. ¿Cómo es posible que un país ubicado exactamente en el centro de Sudamérica tenga que convencer a los demás de que es útil para unir el Atlántico con el Pacífico? La respuesta es sencilla: porque durante décadas nos especializamos en convertir nuestras ventajas en obstáculos.
Mientras nuestros vecinos construían puertos, carreteras, hidrovías y ferrocarriles, nosotros perfeccionábamos el arte de bloquearlos. Mientras Brasil hablaba de exportaciones, nosotros discutíamos cuántas piedras eran necesarias para cerrar una carretera.........
