El señor Corominas y Canarias
Fotografía de yaiza, en Lanzarote. / LP
El señor Corominas es nacido en Gerona, como acostumbra a decir, y no en Girona, como se estila ahora, porque se siente tan catalán como español. Aunque a estas alturas parezca extraño, son muchos los que no dudan en manifestar tal dualidad en su condición. Pues bien, al bueno de Corominas le ha llegado el momento de la merecida jubilación. Diligente tendero, suele enseñar ufano el local a los visitantes con los que mantiene alegres y sentidas conversaciones. Heredó el establecimiento de los padres y, trabajador como el primero, desde luego incansable, lo convirtió en modélico. Nadie en la capital ignora la tienda de la familia Corominas, un espacioso colmado al que recurrir para llenar la despensa.
Poco antes del retiro, hubo un intenso debate en la casa del señor Corominas sobre dónde viajar para relajarse después de una vida entregada al vecindario. No se sabe si fue la hija mayor, tal vez el pequeño, quien propuso Canarias como destino. La consecuencia inmediata es que comenzó un debate muy catalán, en el único sentido posible de la expresión. La esposa quería, sobre todo, sol y playa, y le daba exactamente igual la isla elegida. La hija y el hermano hicieron campaña por Gran........
