Memoria de mis terremotos
Tengo vivo el recuerdo del terremoto de julio de 1962 en Manizales, cuando una torre lateral de la Catedral se desplomó y cayó en el edificio de la esquina donde había un conocido café. Era niño y recuerdo la silueta de mi madre embarazada ya fuera de la casa, de pie, como en una pintura de Millet, mientras todo alrededor se movía en una ciudad donde había mucho espacio, paisaje y menos torres y moles de cemento. El cáncer urbano poco a poco invadía lugares idílicos aún poblados por la naturaleza.
En un viejo automóvil Chrysler de mi abuela recorrimos con mi padre la ciudad, para ver los escombros esparcidos en la avenida Santander, y las calles, hasta llegar a la imagen de esa torre lateral de la Catedral, que dio un salto y se empotró de cabeza en ese café de la esquina de la carrera 22, donde, según cuenta la leyenda, mató a un parroquiano. Era un día muy soleado me acuerdo y aún siento la conmoción al percibir al lado de mi madre la furia tectónica en esa esquina del barrio Los Ángeles, en la calle 52, donde vivíamos entonces antes de pasarnos al año siguiente al Centro de la ciudad, en........
