El niño que perdió la guerra
El asesinato de Miguel Uribe es el reflejo de un país enfermo que, teniendo el medicamento para sanar, prefiere no tomarlo. La siguiente conversación con mi hija de 11 años, cuando veíamos la noticia en el televisor de nuestra casa, me dejó varios días sin dormir. - Sara: “Papá, por eso es que yo no quiero que seas presidente”. Asustado y sin saber hacia dónde iba la conversación, le respondí: - Hija, hoy no tengo trapitos para ser presidente, pero sí para ser senador. Ella me mira fijamente con esos ojos negros, grandes, penetrantes, que me hicieron arrepentirme inmediatamente de lo dicho. Luego respondió: - Papá, ponte serio. Mira que el hijo de Miguel (Alejandro) tiene la misma edad que tenía Miguel........
