Los pavorosos incendios
Saludo a mis amigos lectores luego de un largo viaje por Europa y África. Ni siquiera en África, en las ardientes sabanas de Serengeti y en el Parque del Masai Mara, ni siquiera en Kenia ni en Tanzania tuvimos tanto calor como en Madrid.
Fueron 43 grados. Gracias a Dios uno de los dos principios que he adoptado para mi vida en la naturaleza, principios que he encarnado en mi cuerpo y en mi mente, el de tratar de estar más allá del calor y del frío, este principio me ha servido para vivir, soportar e incluso gozar los extremos calores.
Atravesé el Sahara en mis años de estudio en Europa, en la década de los 70, con 50 días de duración en el recorrido y soportando entre 49 y 51 grados, y los sobrellevé........
