menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Humberto García Larralde: Tres agendas y un destino

29 0
27.01.2026

El destino de Venezuela y, en particular, sus posibilidades de transitar hacia un régimen democrático en el futuro próximo dependen de cómo evolucionará la interacción entre las tres agendas en juego: la de Donald Trump para con el país; la del chavismo remanente en la figura de Delcy Rodríguez, a quien deja en el poder; y la de la oposición democrática mayoritaria. El hecho evidente de que, en estos momentos, el que tiene agarrado la sartén por el mango sea el propio Trump, no significa que todo esté ya decidido y que, por tanto, no queda más que observar cómo evolucionan los hechos. Estamos sobre un terreno movedizo e indefinido, en el que la firmeza de cada pisada dependerá de posibles solapamientos entre fines parciales que estén en juego. Permitirá solidificar el piso sobre el cual dar los próximos pasos. Examinemos cada agenda para explorar dónde y cómo podría ocurrir.

La agenda de Trump para Venezuela es clara. Una vez sacado Maduro, se resume en cuatro aspectos, dos de las cuales depende del uso de la fuerza: 1) anular al país como territorio para el tráfico de drogas al norte; y 2) fines geopolíticos –actualizando la doctrina Monroe– para restringir el acceso de China y Rusia a América Latina para reservarla como “coto de caza” particular a los planes de EE.UU. Otras dos están sujetas a que Delcy Rodríguez, a quien encargó la presidencia procurando gobernabilidad, cumpla con sus deseos: 3) condiciones para el aprovechamiento favorable –a empresas estadounidenses y al propio Trump– de su riqueza petrolera y mineral; y 4) estabilidad política para facilitar lo anterior. El éxito en llevarse a Maduro, sin bajas estadounidenses, le produjo réditos políticos inmediatos a lo interno. Espera aprovecharlos para las elecciones de noviembre. Parece creer que, garantizados sus fines con los hermanos Rodríguez, la apertura del chorro petrolero hará el resto, proveyendo los recursos requeridos por el proceso de estabilización. Listo y… «Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos». Pero, como sucede en la física, el vacío que deja su agenda simplista lo llenará quien(es) concrete(n) acciones efectivas. Marco Rubio, obligado a atenerse a la agenda de su jefe, tiene margen, empero, para viabilizar la transición democrática. Pero dependerá de las circunstancias, entre las cuales están las otras agendas.

La agenda de Delcy se complica por tener determinantes que son difíciles de conciliar entre sí: 1) los mandatos del gobierno de EE.UU., que ahora la supervisará de cerca al reabrir su embajada en Venezuela; y 2) la cohesión interna del chavismo restante, incluida la cúpula militar, para asegurar la estabilidad que se le exige. Pero, su verdadero objetivo es ganar tiempo. Trump se irá en tres años. Si antes logra reactivar la economía, mejorará sus posibilidades de quedarse en el poder. Parece confiar, igual que su nuevo jefe, Trump, en el efecto estabilizador de un chorro creciente de petróleo.

Pero Venezuela es un país quebrado. Su Estado, venido a menos –salvo su aparato represivo–, no tiene cómo financiar debidamente sus actividades. Dada la destrucción de la economía, los ingresos fiscales no cubren sus gastos. Maduro intentó cerrar la brecha reduciendo drásticamente los salarios de sus........

© La Patilla