Una estadista en tierra extraña, por @ArmandoMartini
Entre el político y el estadista hay una distancia que los años confunden, pero el tiempo aclara. El político mira la próxima elección. El estadista ve la siguiente generación. No siempre coinciden en la misma persona, raramente, en igual época. Venezuela tiene la fortuna trágica de haberlos producido al mismo tiempo. Una estadista que no pudo gobernar, y gobernantes que no supieron serlo.
María Corina Machado eligió el camino difícil, sin garantía de aplausos, no exento de críticas. Es, con frecuencia, un sendero solitario y mal agradecido. Ganó unas elecciones, lo demostró con actas, no consignas. Perseguida, no abandonó el país, sino la vista de sus perseguidores. Reapareció para recibir el Premio Nobel de la Paz 2025, y en lugar de administrar el prestigio como capital de vanidad, lo puso a trabajar, sin descanso, desde la estadía fuera de Venezuela que a ella misma le pesa más de lo que confiesa. Logró besar a sus hijos. Un encuentro humano, que mezquinos, han convertido en motivo de reproche. Quien critica ese abrazo no entiende, el precio que se paga por servir a una causa mayor que uno mismo.
No todo ha sido acierto. El Manifiesto de Panamá fue más reacción que estrategia. La respuesta a una traición que se veía venir desde sectores de una Plataforma........
