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Cuaresma y Salamanca. ¿Adónde va nuestro pan?

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21.02.2026

¿A dónde va nuestro pan? / Imagen creada con Inteligencia Artificial

El pórtico que se abre cada año

Cada Cuaresma, la tradición cristiana sitúa en el centro el relato de las tentaciones en el desierto (Mt 4,1-11). Más allá de su dimensión confesional, el texto funciona como una radiografía moral de largo alcance. En él aparecen tres grandes tentaciones que atraviesan la historia: reducir la vida a la economía -convertir las piedras en pan-, absolutizar el poder -poseer los reinos- y vaciar la religión de contenido ético -arrojarse desde el templo para demostrar la espectacularidad del milagro-.

De las tres, la primera adquiere en 2026 una resonancia particular. El pan no es solo alimento; es trabajo, sustento y dignidad. En un mundo que produce recursos suficientes, el hambre persiste. Y en territorios como la España vaciada, el problema no es la falta de tierra, sino la ausencia de condiciones para vivir de ella. El desierto ya no es solo bíblico: es demográfico y social.

1. La tentación de la economía: Cuando el pan se convierte en problema

En el relato, la propuesta es directa: usar el poder para resolver la necesidad inmediata. La respuesta -"no solo de pan vive el hombre"- no niega la importancia del alimento, sino que impide convertirlo en fin absoluto. El pan es necesario, pero no basta para definir una vida humana ni para organizar una sociedad justa.

Hoy la paradoja es evidente. Más de 300 millones de personas sufren inseguridad alimentaria aguda. Las crisis y genocidio en Gaza, Sudán o el Sahel no son mayormente fruto de una carencia natural de recursos, sino de........

© La Opinión de Zamora