No miremos a otro lado
Dos adolescentes mirando sus teléfonos móviles. / EFE/Mario Morón
Estaba trabajando con una docente universitaria y, en un momento de descanso, me enseñó un vídeo que alguien puso en redes sociales. Se trataba de la brutal paliza a una jovencísima estudiante en un centro educativo. He de reconocer que me quedé impactada. Este tema, ya recurrente en nuestra sociedad, se hace viral quizás por el morbo que despierta de ver como humillan a una chica o cómo le hacen un escarnio público.
Creo que esto de la violencia en centros educativos se nos ha ido de las manos. Las agresiones en las aulas no son simples conflictos entre menores ni episodios que debamos despachar a la ligera , pues se trata de manifestaciones de un fracaso colectivo en el que intervienen quien agrede, quienes alientan, quienes graban, quienes callan y los adultos que no saben o no quieren actuar........
