La poesía es el todo, pero sintetizado
Falta de memoria. Uno de los objetos que hay en mi casa al que le tengo más afecto es un reloj que suena. Da las horas y los cuartos. Fue un regalo de boda, o sea que lleva 58 años sonando (me casé cuando tenía 9 o 10 años, me parece, no me acuerdo muy bien).
No sabe cuál. Una señora muy bien arreglada y maquillada entra en la tienda de comestibles donde estoy y así como con desgana le dice al dependiente: «Paco, ponme jamón de ese que le gusta a mi marido… el ‘ibérico’, o no sé qué».
Susto. Hablo con alguien, un hombre mayor, que vive en Los Garres: «Fue horrible. Cogí una bolsa con las medicinas de mi mujer y las mías y salimos corriendo. Teníamos el fuego allí mismo, delante de nuestra casa».
Funcionó. Poco después añade: «Pero la gente se portó de maravilla. Allí estaba todo el mundo ayudando, los militares, los bomberos,........
