Sobre el peligro de blanquear el pasado
Tengan ustedes un muy buen día. Volvemos a juntarnos epistolarmente, después de la celebración de la Navidad. Nada, ahora sí que está sentenciado el 2025... En cuatro días su realidad será ya parte del pasado, aunque sus ecos sigan todavía muy vivos. Una dinámica común, que va atesorando en el imaginario colectivo el conjunto de las diferentes experiencias por las que vamos pasando como grupo humano. Y que sirve como referencia para aprender de lo ya vivido y para profundizar en la lógica diacrónica de los acontecimientos…
Es bien verdad que nunca ha habido una única fuente sobre los aconteceres pretéritos, de manera que hechos concretos, objetivos y bien definidos podían ser afectados de un determinado sesgo según acudiésemos a un repositorio u otro de información en relación a lo ya vivido. Pero todos aceptábamos como razonablemente puro un cierto corpus publicado que, de alguna manera, podía dar claves para separar el grano de la paja y quedarse con la esencia de las cosas. El criterio de autoridad, de alguna manera, implicaba un cierto estatus de estar por encima de las versiones interesadas, de los chascarrillos, del blanqueamiento interesado de la Historia y, en general, de todo aquello que pudiese distorsionar un hilo argumental claro y solvente… Si uno era capaz de beber de diferentes planteamientos y leer a quienes certeramente, aunque con visiones........
