Recuperados los restos del sacerdote Camilo Torres Restrepo
Después de 60 años de indagación, los restos físicos del sacerdote Camilo Torres Restrepo fueron hallados por la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas en el Cementerio de Bucaramanga y su autenticidad corroborada por Medicina Legal. Camilo ingresó a la guerrilla del ELN a finales de 1965 y murió en el combate de Patio Cemento en San Vicente de Chucurí, región del Magdalena Medio santandereano, el 15 de febrero de 1966. Era el primer combate en el que participaba y siguiendo una orientación de la guerrilla cuyo reglamento les planteaba a los nuevos combatientes que su primera arma debía obtenerse en batalla, se abalanzó imprudentemente a recuperar un fusil de un soldado que había caído en combate y allí fue alcanzado por las balas del Ejército. Tanto la institución militar como el gobierno presidido por Guillermo León Valencia, se negaron a entregar su cadáver. El miedo a su inmenso prestigio como héroe y mártir, los llevó a ocultarlo por tanto tiempo.
Camilo, perteneció a una familia aristocrática de Bogotá y se ordenó como sacerdote en 1954. Luego viajó a Europa y en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) se graduó como sociólogo. Regresó al país en 1959, habiendo sido capellán de la Universidad Nacional, en donde junto a Orlando Fals Borda, crearon la facultad de sociología. Su apostolado social y su defensa de los trabajadores y pobres lo llevaron a crear una nueva teología, la de la Liberación Nacional. Así propuso la gestación del Frente Unido.
Esto lo condujo a serios enfrentamientos con las autoridades eclesiásticas quienes lo privaron de su cargo como capellán de la universidad y con el régimen del Frente Nacional, una especie de dictadura civil, donde los partidos Conservador y Liberal, se repartían el poder de por mitad cada cuatro años, sin derechos para ninguna otra fuerza política. Este régimen terminó impidiendo todos los actos públicos del Frente Unido y cerrando las vías legales para la protesta y la búsqueda de reformas. Perseguido y amenazado, terminó ingresando a la guerrilla del ELN donde quiso proyectar su lucha por los cambios en la sociedad colombiana.
Después de su muerte, su madre Isabel Restrepo de Torres se convirtió en la primera buscadora de los restos de su hijo. Pero todas las puertas se le fueron cerrando, incluida la de su familia que se alejó de ella por su adhesión a los ideales revolucionarios de su hijo. Cercada por el régimen y alejada de su entorno familiar, terminó viajando a Cuba en donde permaneció hasta su muerte en 1973. La UBPD con la activa participación del sacerdote jesuita Javier Giraldo y con la aprobación mayoritaria del Consejo Superior de la UN, decidió que la capilla de la Nacional fuera la última morada de sus restos como seguramente él mismo lo hubiera querido.
