Del viaje al compromiso: Cuba en el horizonte
En su monumental Dios entró en La Habana, el periodista Manuel Vázquez Montealbán, reflexionaba lapidariamente sobre el papel de los intelectuales que viajaban a los nuevos centros que irradiaban el halo revolucionario: “para sentirse comulgantes con una revolución que no habían hecho, por la que no se habían jugado la vida y a la que abandonarían en cuanto la consumieran ética y estéticamente”.
Aunque la lista de intelectuales latinoamericanos y europeos con dicha actitud podría llenar varios estantes, también sería preciso contrastar quienes vieron algo más que una oportunidad de ganar reflectores y emprendieron gestos de solidaridad que bien vale evocar en los tiempos de peligro que ahora nos envuelven. Entre los viajeros que dejaron sendos testimonios y mantuvieron una posición proactiva con Cuba podemos referir a Fernando Benítez, cuya La batalla de Cuba fue el primer libro de la Editorial Era.
Siguió también el testimonio de Sol Arguedas en Cuba no es una isla, en el mismo sello. El economista y exiliado español Ramón Ramírez Gómez dejaría constancia de su viaje por la isla en Cuba: despertar de América, denso estudio económico sobre la posibilidad de transitar al socialismo. Otras y otros........
