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Feltrinelli se estrena de Pirineos abajo

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08.05.2026

«Feltrinelli Editores nace como la prolongación natural de su casa matriz italiana, una editorial que desde su fundación en 1955 por Giangiacomo Feltrinelli ha sabido reunir el impulso cultural con una convicción moral profunda. Desde su primera apuesta -la publicación en primicia mundial de El doctor Zhivago, de Borís Pasternak contra la censura y los cálculos diplomáticos-. Feltrinelli entendió la edición como un gesto político y el libro como una herramienta de libertad»

A cualquiera que sea aficionado a la lectura le sonará el nombre del editor italiano, Giangiacomo Feltrinelli, quien en 1955 puso en marcha una editorial que fue completando su andadura con la creación de un foro, centro de documentación, una librería, y que publicó obras de selectos autores (Henry Miller, Giuseppe Tomasi di Lampedusa, Nadine Gordimer, José Saramago, Gabriel García Márquez, Günter Grass, Doris Lessing, Antonio Tabucchi, Hertha Muller, Erri de Luca, entre muchos otros); la editorial, tras el fallecimiento de su creador, en 1972, al estallarle una bomba que parece que quería colocar para dejar a oscuras parte de la ciudad de Milán, su hijo Carlo tomó el relevo. Precisamente éste escribió un retrato de su padre, Senior Service. Biografía de un editor: https://archivo.kaosenlared.net/giangiacomo-feltrinelli-un-editor-singular/index.html, en donde se dan a conocer las andanzas de este editor y revolucionario que frecuentaba malas compañías.

Ahora esta editorial, que siempre ha mantenido una estrecha relación con Anagrama, se lanza al mercado del libro hispano, como editorial independiente, manteniendo un estrecho vínculo con la nombrada editorial barcelonesa. En el momento que Jorge Herralde abandona la presidencia de Anagrama, editorial creada, en 1969, por él, la editorial italiana adquirió, en 2017, la editorial hasta ahora encabezada por Herralde, de la que ya era propietario mayoritario, al tiempo que ha comprado La Central, cadena de librerías de la que posee el 90% de las acciones, habiéndose quedado de manera simbólica Herralde con el 1% restante. Así pues, el grupo italiano entra en el estado hispano lo que, a su vez, supone una amplia presencia en el mercado latinoamericano.

Este 6 de mayo llega a las librerías, este nuevo sello Feltrinelli Editores con la publicación de un par de obras: la mítica El doctor Zhivago de Borís Pasternak, y Principio, medio, fin de la mexicana Valeria Luiselli.

El estreno con la obra del escritor moscovita es significativa en la medida que fue Feltrinelli quien, contra viento y marea, la editó la obra del escritor ruso, en 1957. Al año siguiente se le concedía el Premio Nobel de Literatura («por sus grandes logros tanto en la poesía lírica contemporánea como en el terreno de la gran tradición épica rusa»), a cuya recepción no se le permitió acudir, obligándole a renunciar a dicho galardón. Feltrinelli mostró un terco coraje al publicar el libro a pesar de las zancadillas de la URSS, en donde la novela estaba prohibida, y de su sucursal italiana, el PCI, lo que le valió su expulsión fulminante. La aventura de leer el mundo -título que encabeza el catálogo inaugural de la veterana nueva editorial- quedaba plasmada con esta publicación. En este catálogo son varios los libros que se anuncian, amén de los dos nombrados: obras de Richard Ford, Liadan Ní Chuinn, Alessandro Baricco, David Szalay, Colum McCann, Maria Reva y Federica Manzon. La editorial informa que publicará anualmente entre 16 y 18 títulos.

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Zhivago en la tempestad

Tomo este título del texto con que presenta la novela, Carlo Feltrinelli, en donde se lee: «Es justo que El doctor Zhivago inaugure las ediciones Feltrinelli en lengua española. Entre los muchos grandes libros -novelas o ensayos-que han acompañado la historia de Giangiacomo Feltrinelli Editore, fundada en Milán en 1955, El doctor Zhivago es el que antes acude a la memoria»

Durante diez años trabajó Borís Pasternak en la escritura de su «Doctor Zhivago». Una vez finalizada la envió a varias publicaciones de organizaciones de escritores soviéticos, siendo rechazada su publicación. En tal situación y ante la perspectiva de que su libro no vería la luz en su país, el escritor moscovita la hizo llegar a Italia, en donde como queda dicho fue editada por Feltrinelli, lo que supuso un serio problema, que alcanzó niveles diplomáticos, originándose una situación que podría calificarse de una novela sobre la novela. En cuanto al autor en su país le supuso furibundas críticas y amenazas siendo acusado de antisovietismo y otras lindezas; chispas ya habían saltado con ocasión de su poema que hablaba del suicidio de su amigo Vladimir Maiakovski. Hasta entonces siempre había estado sometido a vigilancia policial, como sospechoso de subjetivismo; asignándosele residencia en Moscú desde inicios de los años treinta. Si su obra poética gozaba de cierto éxito y concitó elogios, más allá del ámbito poético, de Gorki, Bujarin o, por momentos del mismo Stalin que vino a decir de él ante las amenazas de detención por los agentes de la temida Lubianka, dejad en paz a este ser celeste, refiriéndose a que el escritor no suponía un problema mayor para el país ya que su ubicación y preocupaciones se situaban en el cielo. Dos cosas añadiré: por una parte, su quehacer poético supuso, una comunidad poética, que alguien calificó como un triángulo divino que le incluía a él junto a Rainer Maria Rilke y Marina Tsvetáyeva; Rilke escribía poco antes de morir: «Nos tocamos¿Con qué? Con aletazos. / Hasta con lejanías nos tocamos…»; por otra parte, y a pesar de los altibajos valorativos de Stalin, éste parecía confiar en la opinión de Pasternak, y en ese terreno cabe incluir la misteriosa llamada que le hizo al poeta para recabar........

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