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La nueva Guerra Fría y la impunidad de las élites tecnológicas

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27.08.2026

Por Shahid Khan Naeem

Silicon Valley abraza cada vez más el relato de que EE. UU. está en una batalla existencial con China por el predominio tecnológico. La historia funciona como un escudo conveniente frente a los esfuerzos por ponerle freno al poder de la industria tecnológica.

Antes de la espectacular implosión de su fondo de cobertura de inteligencia artificial de 45.000 millones de dólares a fines del mes pasado, Leopold Aschenbrenner, de veinticuatro años, había trazado una hoja de ruta para una nueva Guerra Fría con China.

En junio de 2024, poco después de ser despedido de OpenAI, Aschenbrenner publicó un tratado titulado «Situational Awareness» [Conciencia situacional], en el que equiparaba su trabajo en Silicon Valley con la carrera por construir la bomba atómica. Los secretos nucleares que habían cambiado para siempre el equilibrio de poder mundial y que le habían dado a Estados Unidos la victoria en la Segunda Guerra Mundial, escribió, habían quedado eclipsados. Los avances que se estaban produciendo en todo Silicon Valley auguraban la inminente llegada de la superinteligencia artificial, una tecnología de la que dependía el futuro de la supremacía económica y militar estadounidense. Se trataba de una carrera, decía Aschenbrenner, que iba a «determinar el futuro del mundo libre». La única pregunta era si Estados Unidos o su adversario autoritario, China, llegarían primero.

El manifiesto de Aschenbrenner disparó su perfil en Silicon Valley, y le ganó la confianza de los grandes inversores tecnológicos, que volcaron activos en un nuevo fondo de cobertura bajo su control. Lo bautizó, por supuesto, Situational Awareness.

Silicon Valley abraza la nueva Guerra Fría

Sin embargo, las ideas planteadas en su ensayo no siempre fueron tan bien recibidas en la industria. Durante la primera administración Trump, Silicon Valley reaccionó con amplia preocupación cuando la Casa Blanca sancionó y puso en listas negras a las principales empresas tecnológicas chinas, temiendo que desacoplar a las firmas tecnológicas estadounidenses del enorme mercado chino pudiera perjudicar el crecimiento y los ingresos de la industria. Después de que la administración Biden, al implementar controles de exportación de semiconductores de gran alcance contra China, señalara un respaldo político bipartidista a la nueva Guerra Fría, la industria se irritó y algunas empresas estadounidenses de chips llegaron a presionar con fuerza en contra de esas medidas.

Hoy, sin embargo, el manifiesto de Aschenbrenner es un texto fundacional del creciente consenso en Silicon Valley en torno a la nueva Guerra Fría. En su propio ensayo de 6.500 palabras publicado este mes, Mark Zuckerberg, de Meta, escribió que los obstáculos para la infraestructura energética y los centros de datos necesarios para la expansión de la IA representaban un riesgo para la seguridad nacional en lo que respecta al dominio estadounidense en la carrera de la IA con China. Otros, desde liberales como el CEO de OpenAI, Sam Altman, y el jefe de Anthropic, Dario Amodei, hasta pesos pesados del capital de riesgo de derecha como Peter Thiel y Marc Andreessen, coinciden.

En una........

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