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Chile. La revolución de octubre. Sus orígenes

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01.11.2019

‘NATURA NON FACIT SALTUS’ El viernes 18 de octubre se produjo, en Chile, un estallido social cuya intensidad y extensión perdura aún en los momentos que se escriben estas líneas. Como sucediera el 11 de mayo de 1983, también en esta oportunidad el estallido social sorprendió no sólo al Gobierno sino a la generalidad del […]

‘NATURA NON FACIT SALTUS’

El viernes 18 de octubre se produjo, en Chile, un estallido social cuya intensidad y extensión perdura aún en los momentos que se escriben estas líneas. Como sucediera el 11 de mayo de 1983, también en esta oportunidad el estallido social sorprendió no sólo al Gobierno sino a la generalidad del espectro de actores que se desplaza dentro de la escena política de la nación. “La crisis que nadie previó”, acusó una de las portadas del periódico ‘La Tercera’ de esos días como queriendo reflejar el sentir casi unánime de tales actores.

“¿Dónde debemos buscar respuestas para entender lo que se ha etiquetado como “estallido social”?

Ante tal situación, así se pregunta hoy un analista, para responderse, de inmediato:

“Ilustro con una analogía: cuando siento un malestar físico severo, no le pregunto a gente de la calle ni a los políticos sobre lo que debería hacer, sino que probablemente voy a recurrir a alguien con conocimientos médicos con base científica. En temas sociales, sin embargo, parece que todos somos equivalentes en cuanto a conocimientos, que todo lo que se dice son “opiniones” y, por lo tanto, todo es igualmente válido: lo que dice la calle, los periodistas y los políticos”.

Esta forma de sorprenderse es algo que no debiera causar tanta expectación. En 1682 escribió el investigador inglés John Ray su obra ‘Methodus Plantarum Nova’ en la que, siguiendo las enseñanzas de Aristóteles, quiso recordarnos que, en la naturaleza, nada ocurre de manera súbita o imprevista. ‘Natura non facit saltus’, afirmó recurriendo al latín, lengua que empleaban los hombres de ciencia de esos años, acuñando una frase que, más tarde, repetirían Charles Darwin y Alfredo Marshall en la nación británica.

Porque los sucesos imprevistos o súbitos no existen. Nos parece que lo son, pero no es así. En la naturaleza, nada adviene de improviso ni sucede súbitamente, aunque pueda parecernos que así ocurre. Pero no: hay un lento acumular de circunstancias que posibilitan ese cambio y no pocos observadores acuciosos pueden advertir, en su momento, lo que puede suceder. Especialmente, si se trata de movimientos sociales o fenómenos de ese tipo que tienen como protagonistas a los seres humanos.

Franceso Alberoni, que estudiara semejante fenómeno y recurriera al empleo del concepto de Max Weber ‘estado naciente’ (‘stato nascente’) para describir el estado de ánimo de los manifestantes, nos advierte lo mismo al indicar:

“El hecho que se manifieste de improviso hace pensar que se trata de un fenómeno de umbral. Son los factores que cambian lentamente, que acumulan sus acciones de modo silencioso y subterráneo cuidando no romper el equilibrio. Ahora el cambio se manifiesta de improviso, de modo catastrófico. Mas, antes, un observador atento hubiere podido prever el avecinarse de la explosión ”.

En efecto, se trata solamente de casos en que la acumulación de circunstancias da paso a una nueva visión de la realidad que sorprende a quienes han ignorado los fenómenos que la han precedido; pero no a un investigador acucioso o, en palabras de Alberini, un ‘osservatore attento’. Pero a éste (o éstos), pocos son quienes lo escuchan.

“En este sentido, portadas como la de La Tercera (“La crisis que nadie previó“) no solo son un error y denotan gran ignorancia, sino que también desdeñan investigaciones dedicadas específicamente a entender aspectos críticos y urgentes que caracterizan a nuestra sociedad hace bastante tiempo”.

Y es que, una cosa significa prever; otra es saber con exactitud la fecha, la hora, la forma y circunstancias en que el hecho se producirá. Por eso, puede decirse, con absoluta certeza, que

“El único consenso que parece atravesar todo el espectro social y político chileno al interpretar esta crisis es su total imprevisibilidad”.

Un cambio social, un acontecimiento generado por un movimiento social, no tiene una causa. Por lo mismo, es inútil buscársela pues, en primer lugar, aquella no es una sino son muchas, innumerables, múltiples y, en segundo lugar, extremadamente variadas. La importancia de cada una de ellas no admite una clasificación valedera sino se encuentra dada en proporción directa al interés de cada manifestante, por lo que, en definitiva, se expresa en lo que ha dado en denominarse ‘condiciones’, circunstancia que se encarga de ponernos de manifiesto Alberoni al señalar:

“En este tipo de fenómenos es impropio hablar de causas. Se trata más bien de determinar las condiciones del sistema social que hacen más probable su manifestación, las pre-condiciones de su aparición”.

No ha sucedido de manera diferente con el desencadenamiento de la protesta que comenzara el viernes 18 del presente.

LA RED ‘CURSED IN’

Meses antes que el estallido se manifestara en la forma que hoy conocemos (más exactamente, el 29 de septiembre de 2018), un grupo de jóvenes alumnos del Instituto Nacional abrió un espacio virtual en la red INTERNET cuyo nombre completo —‘Instagram Cursedin’, página virtual en la que anotaban sucesos que interesaban al estudiantado— ya daba cuenta del uso específico que se le daría más adelante. La página webb—a la que también se la denomina como ‘Cursed IN’ o simplemente ‘Cursed’— ha logrado reunir un apreciable número de seguidores (19.700) y es bastante........

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