El Maine, la galleta y las bombas
Nunca he olvidado las imágenes de aquellos adolescentes, vecinos entre sí, que estaban sentados en el único banco del parque. La escena era de paz hasta que el más grande, uno de esos muchachos corpulentos que sobresalen por su físico y son temidos a su alrededor, resbaló y cayó a tierra. Al levantarse, con soberbia, le dijo al otro: «Mira lo que me hiciste, te voy a dar una galleta».
En realidad, el pequeño ni siquiera lo había rozado, pero el grandulón terminó soltando el golpe prometido, con el que provocó una herida en el rostro de su rival inventado. Desde entonces, nunca se reconciliaron.
Acudo al relato, por más infantil o sencillo que parezca, precisamente porque este 15 de febrero se cumplen 128 años de uno de los hechos que, poniendo a un lado las distancias, sirven para demostrar que la filosofía del «mira lo que me hiciste» (con la consiguiente reacción) ha estado presente en nuestro entorno........
