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Monstruos, bestias y ogros literarios como reflejo de los miedos y la realidad

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22.09.2019

Por Winston Manrique Sabogal

La mente no deja de alimentar antiguos monstruos, ogros, bestias y alienígenas o de parir a otras criaturas terroríficas como reflejo, metáfora o alegoría de cada época. Son los hijos de los miedos, las incertidumbres, los misterios, las dudas y la desazón como fantasmas agazapados al otro lado de la razón o de sus lindes o en predios de la misma razón. La literatura está poblada de esos seres nacidos de la realidad o de lo que avista el escritor en el futuro con tal fuerza que incluso se pueden convertir en mitos, arquetipos o estereotipos.

Polifemo en la Odisea, de Homero, es uno de estos primeros seres que colonizan el imaginario universal. El monstruo de siete cabezas y diez cuernos del Apocalipsis, de la Biblia, es otro que no deja dormir a los católicos. Los últimos siglos han dado vida a mitos como Drácula y Frankenstein, o incluso Franz Kafka dio vida a su escarabajo en La transformación. Entre los artistas, William Blake supo reflejar muy bien algunos miedos abisales.

“Los monstruos pueden adoptar el aspecto de las criaturas terroríficas que habitan las foscas quimeras de la ilusión, encarnarse en las estrafalarias fantasías de la ciencia ficción o anidar en la trastornada deformación del propio ser humano”, señalan los organizadores de las Conversaciones literarias de Formentor que este año se titulan Monstruos, bestias y alienígenas. Las foscas quimeras de la ilusión, del 20 al 22 de septiembre en Formentor, Mallarca (España). Durante las Conversaciones se entregará el Premio Formentor de las Letras a la escritora francesa Annie Ernaux por un “implacable ejercicio de veracidad que penetra los más íntimos recovecos de la conciencia”. El premio se entregará durante las Conversaciones Literarias de Formentor, organizadas por la Fundación Santillana con el mecenazgo de las familias Barceló, actual propietaria del hotel Barceló, y Buadas, antiguos propietarios y quienes dieron origen a estas jornadas y premios literarios en los años sesenta.

Una treintena de escritores, catedráticos y editores cuentan, debaten y reflexionan alrededor de seis mesas cada una de ellas especializada en una de estas criaturas literarias. Cinco de estos autores, de mesas diferentes, comparten con WMagazín cuándo y cómo fue el primer encuentro o descubrimiento de ese ser sobre la que hablarán y que está recogido en un libro. Es su acercamiento a monstruos particulares, algunos de los cuales proyectan su sombra hasta ahora y ofrecen una vigencia inquietante.

Inma Monsó: La migala, de Juan José Arreola.

¿Qué cuando leí por primera vez La Migala? Descubrí a Juan José en la biblioteca de Rogelio Moreno, que es donde lo descubrí casi todo. De los cuentos de Confabulario, El miligramo prodigioso me llamó la atención, pero La Migala se fijó en mi memoria, tal vez porque llegó a mi vida en un momento en que acababa de vivir una extraña historia con un gusano. Este cuento responde de forma esencialmente literaria a una pregunta sobre una noción de la que los filósofos se han ocupado poco: “¿Qué es la perversidad?”. Quizá los pensadores se han ocupado poco de la perversidad porque sólo la narrativa de ficción puede dar cuenta de ella adecuadamente. Poe, por ejemplo. En El demonio de la perversidad la define como ese impulso primordial que nos lleva a actuar sin que nos importen las consecuencias, por........

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