La imputación de Zapatero: héroe o villano
Zapatero, segundo presidente socialista de la etapa democrática, completó la obra constructora de Felipe González mediante una serie de reformas que perfeccionaron decisivamente nuestro modelo constitucional. España, en aquel periodo entre 2004 y 2011, dio pasos agigantados en la consagración de los grandes derechos políticos y sociales, otorgó carta de naturaleza a la minoría LGTBIQ legalizando el matrimonio de parejas del mismo sexo; marcó las grandes pautas de la lucha contra la violencia de género; implantó una nueva estructura, la de la dependencia, en la asistencia social; consolidó los criterios de la memoria histórica, con el fin de extinguir las últimas reminiscencias perturbadoras del franquismo… En definitiva, aquel gobierno modernizó el progresismo de un Estado que fortaleció los servicios públicos y avanzó en términos de gozosa equidad. Y no puede olvidarse que, en colaboración con Rubalcaba, consiguió librarnos de la gran lacra proveniente del régimen anterior: la violencia de ETA, el terrorismo vasco que se rindió sin contrapartidas, salvándose así la dignidad del estado de derecho y la memoria de las víctimas.
La figura de Zapatero salió, en fin, del poder acuciado por una gran crisis económica pero con el prestigio personal muy elevado por su propia ejecutoria. Para una gran parte de la izquierda, fue un símbolo de decencia, de sentido solidario, de ética política y........
