Privilegios
En estas horas terribles para Nuestra América, mis primeros pensamientos son para Joglis Parra, aquel muchacho de Aragua al que habían echado de la escuela luego de un par de lecciones, porque no tenía sensibilidad en sus brazos y al director no le pareció un buen ejemplo que un alumno agarrara el lápiz con los pies; y para Yurbis Goitía, la muchacha discapacitada de Yaracuy, que tuvo que abandonar los estudios al terminar el sexto grado, porque su madre no disponía de recursos para mantener a sus cuatro hermanas y enviarla a ella a la secundaria.
Y para José Gregorio Albornoz, el hombre de los Páramos de Mucuchíes, que me contó cómo su patrón se........
