Susana Balbo: el apellido que Argentina se tomó tres décadas en entender
Hay bodegas que hacen vinos. Hay bodegas que hacen historia. Y luego está Susana Balbo, que hizo las dos cosas al mismo tiempo, sin que nadie le pidiera permiso, en una industria que en 1981 no tenía muy claro qué hacer con una mujer que acababa de graduarse con medalla de oro en Enología.
Esa mujer, que primero fue a trabajar a Cafayate porque Mendoza no la quería contratar, que convirtió al Torrontés en un vino de clase mundial cuando nadie lo tomaba en serio, y que en 1999 fundó su propia bodega en Agrelo, Luján de Cuyo, llegó a Lima la semana pasada a través de su hijo, José Lovaglio Balbo, hoy Director de Enología e Innovación de la bodega. Lo de “familia” no es aquí marketing: es literalmente el apellido en la botella, la continuidad de una filosofía enológica que lleva veinticinco años refinándose.
Seis vinos en mesa, una tarde organizada por Cien x Ciento, importadora y distribuidora exclusiva de la bodega en Perú, y un recorrido que empezó en las alturas del Valle de Uco y terminó en la cima del portafolio.
Primero, un blanco. Y no cualquier blanco
El Signature White Blend fue la primera copa de la tarde, y resultó ser también una declaración de principios antes de ser un vino. Torrontés, Semillón y Sauvignon Blanc del Valle de Uco, todos de Paraje Altamira, la apelación más fría del sudoeste del valle, donde la maduración es más lenta y la acidez llega al vino sin que nadie tenga que forzarla. Flores blancas,........
