Los bancos tienen una nueva competencia. Y no es otro banco.
Por: Carlos Guerrero. Director de la Maestría en Dirección de Marketing e Innovación Digital de ESAN Graduate School of Business.
Hace algunos años, la principal función de una aplicación bancaria consistía en consultar saldos, realizar transferencias o pagar servicios. Hoy la experiencia es muy distinta. Muchas aplicaciones permiten comprar entradas, contratar seguros, realizar inversiones, pagar mediante códigos QR y acceder a promociones o beneficios en comercios afiliados. Cada vez resulta más difícil definir dónde termina un banco y dónde empieza una plataforma digital.
Este cambio refleja una transformación en la forma de competir. Antes, la ventaja de una entidad financiera dependía principalmente de sus productos. Sin embargo, para una parte importante de los consumidores, las diferencias entre cuentas, tarjetas, préstamos u otros servicios resultan cada vez menos evidentes. Hoy las entidades continúan diferenciándose en aspectos como tasas, condiciones o cobertura, pero esos atributos no siempre son percibidos con claridad al momento de elegir. Es en estos casos en los que la oferta comienza a parecerse que las organizaciones necesitan encontrar nuevas formas de generar valor y construir preferencia.
Una de las respuestas a........
