Un acto litúrgico
Trump tiene ahora el capricho de imprimir un billete de 250 dólares con su cara. Un capricho barato, comparado con sus costumbres y que, en principio, tampoco mata a nadie: otra excentricidad, si pensamos en lo que disfruta bombardeando. La cifra conmemora el 250 aniversario de la independencia, pero da igual: lo que importa es el rostro, no la excusa. Y el rostro, en un billete, cumple la misma función que el santo en una estampita. Ambos viajan de mano en mano, se guardan junto al corazón, se pierden, se encuentran, se doblan por la mitad. Ambos representan una fe. Los........
