El retorno de la Sustancia
O también se podría llamar el efecto Ozempic. Que no es lo mismo que el glow up de cuando te divorcias y vuelves a estar en el mercado (de la carne). Esta corriente estética de cuerpos esqueléticos no solo ha sucedido en la 79.ª edición del Festival de Cine de Cannes, sino también en otras alfombras rojas donde los referentes de belleza vuelven a ser un canon extremadamente delgado. Un peligro de salud pública en general, y para los jóvenes en particular, sumado al hecho de que para todo el mundo es época de la operación bikini. Y no tener tanta ropa para cubrirnos nos convierte en más sensibles a señalar los defectos, bajo la dictadura de tener un cuerpo perfecto. En sitios muy pijos existen menús reducidos para los que toman este tipo de medicación que te quita el apetito. Deberíamos volver a recordarnos que también es lícito tener las piernas más gruesas, cierta barriguita o los brazos más anchos, del mismo modo que se acepta que haya gente más alta o más baja. Es gracioso ver que la película que protagonizó y resucitó Demi Moore hace un par de años está catalogada como cine de terror y está más en boga que nunca. Sí, parece que la realidad ha superado la ficción y que la "sustancia" ha conquistado a la actriz. A pesar de que olvidamos que su presencia en esta edición de Cannes es como jurado. Otra vez, el físico se ha comido la profesionalidad de la mujer. ¡Qué casualidad! Hay quien ve en este film una crítica a la obsesión por el culto al cuerpo, pero yo creo que va mucho más allá. A través de la vida de Elisabeth Sparkle, la directora nos muestra una sociedad profundamente marcada por la mirada externa, por la exigencia constante de complacer y encajar dentro de unos parámetros técnicamente imposibles.
Lo que empezó en los Óscar ya se ha........
