La defensa equivocada
Conviene empezar por una advertencia que el lector debe tener presente de principio a fin: lo que sigue no afirma la culpabilidad de nadie. José Luis Rodríguez Zapatero está investigado, no condenado, y lo ampara —como a cualquiera— la presunción de inocencia. Precisamente por eso vale la pena detenerse en cómo se está defendiendo, porque la estrategia que se vislumbra en sus explicaciones incurre en una confusión que, en sede penal, suele resultar letal: creer que lo que convence en política convence también ante un juez.
En un proceso penal existen dos terrenos de batalla distintos, y conviene no pisarlos a la vez. El primero es el de la presunción de inocencia en sentido estricto: se gana cuando no hay prueba de cargo válida. O bien porque no existe material incriminatorio alguno, o bien porque el que existía ha sido expulsado del proceso al declararse nulo —por ejemplo, una entrada y registro practicada sin las garantías constitucionales, cuya nulidad arrastra, por la conexión de antijuridicidad, a todo lo que de ella deriva (art. 11.1 LOPJ). Aquí la absolución no nace de una explicación: nace del vacío probatorio. No hay nada que valorar ni que explicar.
El segundo terreno es radicalmente distinto: el del error en la valoración de la prueba. Aquí la prueba existe, está incorporada al proceso y es válida; lo que se discute es qué significa. La defensa no niega que haya transferencias, dispositivos o joyas: admite que están ahí y ofrece una lectura alternativa, sostiene que de esos hechos no se infiere razonablemente el delito que se imputa. Es un combate sobre la inferencia, no sobre la existencia del material.
La distinción no es un capricho académico. Define qué se pide al tribunal y, sobre todo, qué carga asume quien lo pide. Si invoco la presunción de inocencia, sostengo que no hay nada; si explico los indicios, estoy reconociendo implícitamente que hay algo que explicar. Son posiciones que se estorban entre sí.
La estrategia que se intuye en este caso hace justamente lo que no debe hacerse: pide la nulidad de las pruebas y, en el mismo movimiento, ofrece explicaciones sobre........
