Haga como yo, no hable de política
Diría que la mayoría de conversaciones de este año en las mesas navideñas ha evitado tocar sintomáticamente el tema de la política. No es que la pax socialista que nos ha impuesto Salvador Illa haya fructificado, y ahora dediquemos el compás de espera entre la escudella y la carn d'olla a charlar sobre Kierkegaard o los retos que nos plantea la inteligencia artificial; contrariamente, opino que seguimos igual de politizados que en 2017 y quizás, justamente por eso, nos pesa bastante discutir con el cuñado españolista sobre la inviabilidad de la secesión en un entorno federal como el de la Unión Europea. En cuanto a los independentistas, creo que la mayoría de conciudadanos de la cuerda ya tiene bastante asumido que —con la actual clase política— no llegaremos a buen puerto. Yo mismo lo comprobé cuando, justo en el vermut, la sectorial madrileña de la family mostró alegría con la candidatura progre-española encabezada por Rufián.
El mismo día de Navidad publiqué una encuesta cutre en Twitter donde preguntaba a mis seguidores quién era el político más citado en sus conversaciones de sobremesa. En veinticuatro horas participaron........
