¿Y si sí?... ¿Y si no?... (Un domingo de locura)
Cuatro muertos en una descomunal fiesta es una desgracia. Por donde se le vea, resulta terrible. Es inadmisible, aunque alguien diga lo contrario y argumente -insensiblemente- que un millón 400 mil personas sobrevivieron y estuvieron a salvo.
Cuatro vidas perdidas -reitero- es tristísimo. Y si tres de esas cuatro personas fallecieron asfixiadas, literalmente comprimidas, la desgracia resulta absolutamente estremecedora. ¿O quién va a ser el guapo o la guapa que se acerque con los familiares de la joven de 19 años que murió para decirles que su pérdida es mínima con relación a los vivos? ¿Y a la familia de la otra mujer, la de 44 años? ¿Y a la familia del hombre de 48 años?
Que nadie se siga atreviendo a decir que 820 mil personas a salvo en Reforma opacan el drama de cuatro muertos.
Imagine usted -toco madera- que una de esas personas fuera su familiar, lectora-lector, y que usted tuviera que ir a recoger el cadáver magullado. Qué dolor, qué espanto, qué infortunio.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, dijo que colocarán más pantallas en puntos alternos al Ángel de la........
