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Armonizando luchas, construyendo un Frente Amplio

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07.10.2026

Opinión Armonizando luchas, construyendo un Frente Amplio

15 años después han vuelto las tiendas a Sol, y lo hacen alzándose sobre los estertores de un ciclo político que se abrió para las izquierdas en esta misma plaza madrileña, allá por 2011, y que se está cerrando con porcentajes de voto ridículos en los sondeos para la izquierda alternativa a las puertas de las que seguramente son las elecciones más importantes desde el fin de la dictadura.

Entre las filosofías cíclicas de la historia mi favorita es la de Giambattista Vico. No hay en ella secretos motores de la historia que solo él conoce; tampoco hay determinismo alguno, ni predicciones de un fin de la historia que, casualmente, se habrían de dar en vida del propio autor. En su lugar hay humildad teórica y aceptación de la incertidumbre, una vez el napolitano reconoce que cada ciclo re-comienza de manera similar, pero no idéntica. La contingencia gobierna los asuntos humanos, no la diosa Ananké, la necesidad divinizada que ordenaba el rumbo a seguir con sus cadenas. Todo queda abierto para el napolitano, pero se constata que la barbarie contra los otros retorna a cada poco, según el olvido hace de las suyas, como con el fascismo. Vico aprecia las continuidades y los cambios, enfatizando que al regreso de los bárbaros le sucederá la capacidad fantástica para idear nuevas bases desde la política para un ciclo más humano. Más democrático también, diría yo.

Recorrer estos días el campamento es constatar así las diferencias con 2011. Hoy la vivienda está en el centro, en lugar de la amalgama de reivindicaciones de entonces, pero junto al Sindicato de Inquilinas (SI) hallamos también a organizaciones juveniles de amplia implantación en nuestras universidades, como la Organización Estudiantil Socialista o Contracorriente, así como organizaciones ecologistas determinantes en el inicio del campamento, como Greenpeace, todas ellas con sus lugares bien señalados entre las nuevas plazas y calles creadas en Sol. La relación de estas organizaciones bien estructuradas con una política asamblearia, abierta y con capacidad de decisión, se habría ensayado en las acampadas por Palestina, experiencia imprescindible en la politización de la generación que duerme en Sol.

La armonía en música precisa al menos de dos tonos. Con ello se nos invita a una apertura hacia una pluralidad que se enriquece mutuamente, que no se estorba ni destrona. Cuando los pitagóricos abrieron el uno a la díada, acudieron en tromba el resto de los números. No por casualidad la música les fue central en su empresa intelectual, convirtiendo la matemática de las proporciones aplicadas a las cuerdas en algo bello al oído.

Quizá uno de los retos hoy será que dé tiempo a que se expanda lo suficiente antes del 29 de noviembre, algo que no se logró en 2011, funcionando a un tempo más lento

En la música escribimos los silencios (y las silenciadas), una práctica fundamental en el estudio de la política y sus conflictos. La música también permite que podamos acordar entre muchxs a partir de nuestras notas particulares, situadas, todas ellas disímiles, revelando sonidos desde el encuentro, alcanzando matices que en soledad seríamos incapaces de alcanzar. Surgen novedades, sinergias diríamos hoy, como con los colores en sus mezclas. Más aún, a partir de las líneas melódicas que se asocian en el contrapunto musical aparecen discursos que se potencian en común, desbordando la voz de un instante. No hay oposición dialéctica ni competencia alguna por imponerse en esta música de las armonías y contrapuntos, como sí que lo había en el canto firme que arrasaba al resto por su potencia, como sucede desde las profundidades medievales/populistas de los liderazgos monárquicos o en las vanguardias más iluminadas. En su lugar predomina la escucha, la convivencia y el enriquecimiento mutuo a partir de la creación desde abajo.

Además de este tipo de ciclo no del todo repetido, donde la pluralidad de momento armoniza sin apenas disonancias, el sensus communis viquiano también aparece trenzado en las protestas de manera similar a como emergiera durante el 15M. Quizá uno de los retos hoy será que dé tiempo a que se expanda lo suficiente antes del 29 de noviembre, algo que no se logró en 2011, funcionando a un tempo más lento, casi tectónico.

El mensaje que este sentido común democrático recuperado nos traslada en mayúsculas es si estamos dispuestos a permitir como legal y justo, como normal en nuestro día a día, el que un destacamento policial armado entre en la casa de una mujer de 87 años, llamada Maricarmen, que lleva viviendo décadas en ella, para desahuciarla, expulsándola a la calle y en este caso también al hospital. Todo para mayor beneficio de unos........

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