La transición energética que necesitamos: democracia, límites y comunidad
Opinión La transición energética que necesitamos: democracia, límites y comunidad
Presidenta de Goiener
La crisis ecológica y climática ha situado la transición energética en el centro del debate público. Cada vez son más las voces que coinciden en la necesidad de abandonar la dependencia de los combustibles fósiles y avanzar hacia un modelo basado en fuentes renovables. Sin embargo, existe una cuestión de fondo que merece una reflexión serena: ¿de qué transición energética hablamos y al servicio de quién se está construyendo?
Desde Goiener, cooperativa ciudadana sin ánimo de lucro dedicada a la comercialización y generación de energía renovable, compartimos plenamente la urgencia de transformar el sistema energético. Pero también creemos que dicha transformación debe abordarse desde una perspectiva ecosocial que tenga en cuenta no solo el origen de la energía que consumimos, sino también el modelo económico, político y cultural que la sustenta.
La sociedad contemporánea se ha construido sobre una dinámica de crecimiento continuo que requiere una extracción cada vez mayor de energía y materiales. Este modelo, basado en la acumulación y el incremento permanente del beneficio económico, ha provocado una profunda alteración de los equilibrios ecológicos que sostienen la vida. La evidencia científica señala que ya hemos sobrepasado varios de los límites biofísicos fundamentales del planeta, mientras continúan aumentando tanto el consumo global de recursos como la degradación de los ecosistemas.
En este contexto, la transición energética no puede limitarse a sustituir unas fuentes de energía por otras manteniendo intactas las lógicas que nos han conducido hasta aquí. Cambiar el petróleo por las renovables sin cuestionar las dinámicas de crecimiento ilimitado, extractivismo o concentración del poder económico difícilmente puede considerarse una transición justa.
Hoy asistimos a un despliegue acelerado de infraestructuras renovables que, en muchos casos, reproduce patrones conocidos. Grandes actores empresariales lideran proyectos concebidos principalmente desde criterios de rentabilidad financiera, mientras los impactos territoriales y ambientales recaen sobre comunidades concretas. A ello se suma una creciente competencia global por minerales y materiales estratégicos, cuya extracción genera conflictos sociales y ambientales en numerosos territorios del planeta. La cuestión no es, por tanto, si necesitamos energías renovables. La cuestión es cómo, para qué y bajo qué condiciones las desarrollamos.
En Euskal Herria este debate adquiere una relevancia especial. Con frecuencia se transmite la idea de que un despliegue masivo de renovables constituye la........
