De repente, una mancha
Opinión | Viento fresco
Redactor jefe y articulista
De repente, una mancha
A traición. En plena pechera de la camisa. Desde cuándo llevaría allí la muy traidora
Un mujer en una lavandería. / L.O.
Volvía a casa de noche y de repente reparé en ella. Era gorda y silenciosa. No sabía desde cuando estaba allí. Me asusté y estuve a punto de gritarle. Una mancha. A traición. Por la cara. En el pecho, adornando la camisa blanca.
Tal vez mis compañeros de almuerzo habían reparado en ella y no me habían dicho nada. O tal vez fueron los asistentes a la reunión vespertina los que la advirtieron y callaron por respeto o vergüenza. La mancha no iba a pasar a la historia por su originalidad. Era gorda, ya lo he dicho. Marrón. Parecía haber tendido, cuando estaba fresca, a ocupar otro centímetro de la tela de la camisa hacia abajo. Había sido contenida.
Una mancha un poco okupa
Las manchas no tienen DNI o pasaporte así que no pude averiguar su procedencia. Su lugar de nacimiento estaba claro: mi camisa. Su procedencia tal vez era un poco de ketchup o de sopa. La mancha aspiraba a........
