El Niño nos puede apagar
Colombia está frente a una amenaza que no podemos minimizar. Mientras algunos todavía hablan de El Niño como si se tratara simplemente de unos meses de calor y pocas lluvias, los números empiezan a contar una historia mucho más preocupante. Lo que viene puede afectar el agua, los alimentos, la energía, el empleo y, finalmente, el bolsillo de millones de colombianos.
Para entender lo que podría ocurrir, basta con mirar hacia atrás. Colombia ya vivió una crisis energética que cambió la vida de todo un país. En 1992, durante el gobierno de César Gaviria, el país enfrentó uno de los apagones más graves de nuestra historia. El racionamiento comenzó el 2 de marzo de 1992 y terminó el 7 de febrero de 1993. En Bogotá llegó a nueve horas diarias, en la Costa Caribe a diez y en San Andrés y Providencia hasta 18 horas.
Aquello no fue simplemente apagar y prender un interruptor. La vida cotidiana cambió por completo. Se adelantaron los relojes una hora y nació la llamada “Hora Gaviria”. Los niños tenían que levantarse prácticamente a oscuras para ir al colegio, las empresas debían modificar sus horarios, los comercios cerraban durante los cortes, las calles quedaban sin semáforos y las familias regresaron a las velas, las radios y los juegos de mesa. Incluso la programación de televisión tuvo que cambiar.
La economía también recibió el golpe. El racionamiento afectó la industria, el comercio y la productividad. En Bogotá, algunos........
